Qué es la modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU: dos caminos para cumplir lo mismo
O tu programa manda cada registro a la Agencia Tributaria en cuanto emites, o lo firma y lo guarda para entregarlo cuando se lo pidan. Las dos maneras son legales; entre modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU cambia el trabajo que te da después.
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Qué es, en corto
La normativa de VeriFactu admite dos maneras de cumplir, y las dos son legales. En modalidad VERI*FACTU tu programa envía a la Agencia Tributaria el registro de cada factura en cuanto la emites. En NO VERI*FACTU no envías nada, pero el programa tiene que firmar, encadenar y conservar los registros con requisitos más estrictos y entregarlos íntegros si te los reclaman.
Elegir entre modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU no es elegir si cumples: es elegir cómo. Las dos son legales, las dos exigen lo mismo por debajo (un registro por factura, huella encadenada, código QR y registro de eventos) y ninguna de las dos te libra de tener un SIF conforme, que es como la ley llama al programa con el que emites.
La diferencia está en lo que ocurre en el segundo siguiente a pulsar «emitir».
VERI*FACTU, con envío
Cada registro sale hacia la Agencia Tributaria en el momento. A cambio de ese envío, la carga se aligera: la factura lleva la leyenda de factura verificable, tu cliente puede comprobarla en la sede electrónica y tú cargas con menos obligaciones de custodia, porque la Administración ya tiene el registro.
Es la opción razonable para la inmensa mayoría de las pymes. Menos que guardar, menos que demostrar, menos que explicar.
NO VERI*FACTU, sin envío
No mandas nada, pero te lo quedas todo. El programa firma cada registro, lo encadena, lo conserva inalterado y tiene que poder exportarlo íntegro si la Agencia Tributaria lo requiere. Los requisitos técnicos son más exigentes justo porque nadie está viendo tus registros mientras tanto.
Tiene sentido en casos concretos: volúmenes muy altos, sistemas que trabajan sin conexión permanente, políticas internas que impiden mandar datos fuera. Fuera de ahí, complica sin dar nada a cambio.
Lo que comparten
- Un registro de alta por cada factura y uno de anulación por cada anulación.
- Huella encadenada: cada registro incorpora la huella del anterior, de modo que si alguien cambia algo la cadena se rompe.
- Código QR impreso en la factura.
- Registro de eventos, el diario interno del programa.
- Conservación y exportación en formato estándar.
- Un fabricante que ha firmado su declaración responsable. Sin eso, da igual la modalidad.
Cómo se decide entre modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU
Con tres preguntas y sin filosofía. ¿Emites siempre con conexión a internet? ¿Cuántas facturas al mes salen de tu sistema? ¿Quién va a responder dentro de tres años si Hacienda te pide los registros de un ejercicio entero?
Si emites con conexión y tu volumen es el de una pyme normal, la respuesta es VERI*FACTU y se acabó la conversación. Si emites desde una obra sin cobertura, desde un camión o desde un sistema que trabaja aislado, entonces la comparación entre modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU merece diez minutos.
La decisión que de verdad importa
No es la modalidad: es qué pasa cuando falla el envío. Un registro que no sale tiene que quedarse en una cola y reintentarse solo, sin que nadie se entere y sin duplicar la factura. Eso se llama cola de reintentos con idempotencia, que significa que aunque el mismo registro se mande dos veces solo cuenta una. Es la pieza que más se olvida y la que más llamadas genera en el primer trimestre.
Elegir bien entre modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU sin montar esa cola es quedarse a medias.
No es un trámite, es una configuración
No hay un formulario que presentes en la sede para pedir una u otra: la modalidad se activa dentro de tu sistema de facturación. Por eso hay tanta empresa con un programa que sí cumple y una configuración que no: nadie entró a activarlo, nadie definió las series y nadie emitió una factura de prueba. El programa correcto sin configurar no protege de nada.
Dónde encaja esto en el conjunto
La modalidad es una pieza de VeriFactu, la obligación que llega antes del 1 de enero de 2027 para las sociedades y antes del 1 de julio de 2027 para los autónomos y el resto. Y no tiene nada que ver con la factura electrónica B2B, que es otra obligación con su propio calendario para 2027 y 2028. Confundirlas es lo que hace que alguien migre dos veces.
Qué miramos nosotros
Cuando revisamos un sistema no empezamos por la modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU, empezamos por la lista aburrida: versión instalada, declaración responsable del fabricante, series por centro, certificado o apoderamiento en vigor, tratamiento de rectificativas y anulaciones, y tres facturas de prueba aceptadas. La modalidad se decide al final, cuando ya se sabe cómo emites de verdad. Lo desarrollamos por casos en VeriFactu para software a medida y en VeriFactu para empresas.
Un ejemplo
Una empresa de reformas de ocho personas emite facturas en obra, a veces en sótanos sin cobertura. Con envío activado, el registro sale en cuanto vuelve la red y la factura se entrega igual al cliente en el momento. Sin cola de reintentos, en cambio, cada zona sin señal se convierte en un registro que nunca llegó y en una llamada de la asesoría el mes siguiente. La decisión importante no fue la modalidad: fue montar el reintento y avisar al encargado cuando algo se queda atascado más de una hora.
Con qué se confunde
Con cumplir o no cumplir
NO VERI*FACTU no significa «no cumplo». Significa que no envías y que a cambio conservas con requisitos más duros. Quien de verdad no cumple es quien factura con un programa sin declaración responsable, y eso pasa en las dos modalidades por igual.
Con enviar la factura a Hacienda
Lo que viaja no es tu factura ni el detalle de tu negocio: es el registro de facturación, con los datos que fija la norma. Tu cliente sigue recibiendo la factura como siempre, por correo o en papel, con su código QR impreso.
Con algo que se activa solo
Instalar la versión conforme no activa nada. Hay que entrar a la configuración, elegir, definir las series, poner el certificado y emitir facturas de prueba hasta ver el registro aceptado. Es media hora de trabajo que casi nadie ha hecho todavía.
Saber qué significa una palabra está bien. Saber si te ahorra horas está mejor: eso es lo que te dice el diagnóstico.
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Lo que nos preguntan antes de decidirse
¿Cuál me conviene si tengo una pyme normal?
A una pyme normal le conviene la modalidad VERI*FACTU, la de envío, en la inmensa mayoría de los casos. Si facturas desde una oficina o desde una tienda con conexión estable, mandar el registro en el momento te quita obligaciones de conservación, le da a tu cliente la posibilidad de comprobar la factura en la sede electrónica y te deja una prueba fuera de tu ordenador. La otra opción exige requisitos técnicos más estrictos sobre tu propio sistema y te deja a ti la carga de demostrar que nada se ha tocado. Salvo que tengas un motivo concreto, no compensa.
¿Se puede cambiar de modalidad más adelante?
Sí, se puede cambiar de modalidad, pero no es un interruptor que se pulsa un martes cualquiera. El reglamento contempla que un sistema trabaje en una u otra; hay que documentar el cambio, cuidar la continuidad de la cadena de registros y comprobar que nada queda huérfano entre medias. En la práctica se decide una vez, al implantar, y se deja quieto. Si necesitas cambiar, hazlo con el ejercicio recién empezado y con el proveedor delante, no en mitad de una campaña.
¿Qué pasa si me quedo sin internet?
Sin internet puedes seguir facturando: tu cliente recibe su factura y el registro se queda en una cola esperando a que vuelva la conexión. Lo que no puede pasar es que ese registro se pierda por el camino o que se mande dos veces y genere un duplicado. Por eso lo primero que se monta no es la modalidad: es la cola de reintentos, la alerta cuando algo lleva demasiado tiempo atascado y el aviso a una persona concreta. Sin eso, el problema aparece semanas después, cuando ya es difícil reconstruir qué falló.
¿Se nota en la factura que recibe mi cliente?
Sí: tu cliente lo nota, y poco. Las facturas llevan código QR en los dos casos. Cuando el registro se remite a la Agencia Tributaria, la factura incorpora además la leyenda que indica que es una factura verificable, y con ella tu cliente puede contrastarla en la sede electrónica. Para tu cliente eso es una señal de que facturas en regla, no un trámite: no tiene que hacer nada. Para ti es una tranquilidad, porque la prueba de la emisión deja de vivir solo en tu ordenador.
¿Y si tengo un programa hecho a medida?
Con un programa a medida, la modalidad se decide junto con la arquitectura, y casi siempre gana el envío. Lo habitual no es convertir tu programa en un sistema de facturación conforme, porque eso te convertiría a ti en fabricante con todo lo que arrastra: lo habitual es conectarlo a un servicio externo que ya tiene declaración responsable y que se encarga del registro, la huella y el envío. Tú sigues trabajando igual por dentro y le añades el código QR al documento.
¿Esto tiene que ver con la factura electrónica entre empresas?
No: la modalidad VERI*FACTU y la factura electrónica B2B son dos obligaciones distintas y conviene no mezclarlas. La modalidad forma parte de VeriFactu, que va de cómo se registra cada factura que emites y llega antes del 1 de enero de 2027 para sociedades y del 1 de julio de 2027 para autónomos. La factura electrónica B2B va de en qué formato viaja la factura hasta tu cliente y tiene su propio calendario para 2027 y 2028. Elegir un sistema que sirva para las dos es lo que evita hacer la mudanza dos veces.
Términos relacionados
¿Está activada la modalidad en tu programa?
Casi nadie lo ha comprobado. Cuéntanos cómo emites y te decimos qué falta por activar, por definir y por probar antes de tu fecha.
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