Qué es VeriFactu y qué cambia en tus facturas antes de 2027
Hacienda quiere que las facturas no se puedan borrar. Con VeriFactu, cada factura que emites deja un registro firmado, encadenado con el anterior y con un código QR impreso.
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Qué es, en corto
VeriFactu es el sistema de facturación verificable que exige la Agencia Tributaria. Obliga a que el programa con el que facturas genere un registro por cada factura, lo encadene con el anterior mediante una huella y le imprima un código QR, sin que nadie pueda modificarlo después. Las sociedades tienen que cumplir antes del 1 de enero de 2027 y los autónomos antes del 1 de julio de 2027.
El nombre suena técnico y tapa una idea muy simple: Hacienda quiere que las facturas dejen de ser un documento que se edita, se renumera o desaparece. Con VeriFactu, cada factura que emites deja un registro firmado que se enlaza con el anterior. Si falta uno, se nota.
No es una reforma fiscal. VeriFactu es un cambio en la herramienta con la que trabajas.
Qué cambia VeriFactu el primer día
- Tus facturas salen con un código QR que tu cliente puede leer con el móvil.
- Si te equivocas, ya no borras ni reescribes: emites una rectificativa.
- Tu programa deja constancia de cada emisión, la envíe a la Agencia Tributaria o la guarde.
- Y todo eso pasa dentro del programa: VeriFactu no te añade un trámite nuevo cada mañana.
- Tus series y tu numeración dejan de ser un asunto interno: forman parte del registro.
- Cada anulación deja también su propio registro. Nada se evapora.
Las normas que hay detrás de VeriFactu
VeriFactu se apoya en el Real Decreto 1007/2023, que fija los requisitos, la Orden HAC/1177/2024, que baja al detalle técnico, el Real Decreto 254/2025 y el Real Decreto-ley 15/2025, que fijó el calendario actual en el BOE del 3 de diciembre de 2025. El año 2026 es periodo de pruebas: se pueden remitir registros de ensayo y dejar de hacerlo hasta que llegue tu fecha límite.
Una palabra con dos significados
En la calle, VeriFactu nombra toda la obligación. En el reglamento designa además una de las dos maneras de cumplirla: la de remitir los registros a la Agencia Tributaria según se emiten. La otra consiste en firmarlos y custodiarlos para entregarlos si te los reclaman. Las dos son legales y las tienes comparadas en modalidad VERI*FACTU y NO VERI*FACTU. Cuando alguien dice «me he pasado a VeriFactu» casi siempre se refiere a la primera.
A quién obliga VeriFactu y cuándo
Las sociedades, es decir, quien tributa por el Impuesto sobre Sociedades, tienen que estar en regla con VeriFactu antes del 1 de enero de 2027. Los autónomos y el resto de obligados, antes del 1 de julio de 2027. Los fabricantes de software llevan desde el 29 de julio de 2025 obligados a vender solo sistemas adaptados, así que los programas ya existen; lo que falta en casi todos los casos es instalar la versión buena, configurarla y probarla.
El plazo de VeriFactu no se negocia. Lo que sí decides es si llegas con tiempo o en diciembre, cuando todo el mundo llame a la vez.
Quién queda fuera de VeriFactu
Quedan fuera de VeriFactu los acogidos al SII, el Suministro Inmediato de Información, que es el envío de libros de IVA de las empresas grandes; y quienes facturan bajo normativa foral en el País Vasco, con TicketBAI, o en Navarra, con su propio sistema. Canarias, Ceuta y Melilla sí están dentro, porque son territorio común, con la particularidad de que el programa tiene que manejar IGIC o IPSI en lugar de IVA. Facturar cien por cien a mano en papel queda fuera del ámbito, pero un Excel o un Word usados como sistema de facturación no lo están.
Con qué se cumple VeriFactu
Con un SIF, el sistema informático de facturación que la ley reconoce. No hay programas homologados: la Agencia Tributaria no certifica software. Lo que exige es que el fabricante firme una declaración responsable por su producto y su versión. Si facturas con un sistema que la tiene, del fallo del programa responde quien lo hizo; si no la tiene, respondes tú.
La Agencia Tributaria ofrece además una aplicación propia sin coste para quien emite muy pocas facturas. Cumple con VeriFactu, pero se queda corta en cuanto hay recurrentes, stock, varios usuarios o contabilidad, y no resuelve ni tu tienda online ni tu programa a medida.
Lo que cuesta ignorar VeriFactu
La sanción llega hasta 50.000 € por ejercicio, y esa multa no castiga haber facturado mal: castiga tener instalado o usar un sistema que no cumple. Pero el riesgo de verdad es otro y es más prosaico: que llegue tu fecha, que tu programa no pueda emitir en regla y que te quedes sin facturar en plena campaña.
VeriFactu no es la factura electrónica
Es la confusión más extendida y la que hace que mucha gente migre dos veces. La factura electrónica B2B es otra obligación, con otro calendario, para 2027 y 2028, y con otro objetivo: que las facturas entre empresas viajen como un fichero que otro programa pueda leer. Elegir hoy un sistema que sirva para las dos cosas es la diferencia entre una migración y dos. Lo tienes desarrollado en VeriFactu y factura electrónica B2B.
Por dónde se empieza con VeriFactu
Por saber en cuál de estas cuatro situaciones estás, porque VeriFactu no se resuelve igual en todas. Si facturas con Excel, Word o una plantilla, el camino está en VeriFactu para autónomos. Si tienes un programa comercial y no sabes si cumple, en VeriFactu para empresas. Si vendes por internet o cobras por una pasarela, en VeriFactu para tiendas online y en VeriFactu con Stripe y suscripciones. Y si tu programa es propio, en VeriFactu para software a medida.
Si además llevas la facturación de otros, el camino es distinto y está en VeriFactu para gestorías. Todo lo que pregunta la gente está reunido en las preguntas frecuentes de VeriFactu, y el servicio completo, en la página de VeriFactu.
Un ejemplo
Un taller mecánico emite 120 facturas al mes con un programa que además le lleva el almacén. El fabricante publicó una versión conforme con VeriFactu en 2025, pero el taller nunca la instaló, nadie activó la modalidad y el certificado está a nombre de un socio que ya no está. Tener el programa correcto no basta. Hay que estar en la versión adecuada, con la modalidad activa, las series definidas, el certificado en su sitio y tres facturas de prueba aceptadas. Eso es lo que se comprueba antes de enero, no en enero.
Con qué se confunde
Con la factura electrónica B2B
Son dos obligaciones distintas, con fechas distintas. VeriFactu va de cómo se registra cada factura que emites; la factura electrónica B2B, de en qué formato viaja hasta tu cliente. Cumplir una no te deja hecha la otra, aunque el mismo sistema sirva para ambas.
Con el SII
El SII es el envío de los libros del IVA y solo afecta a empresas grandes o a quien se acoge voluntariamente. Quien está en el SII queda fuera de VeriFactu. Mucha pyme oye hablar del SII y cree que le afecta, o al revés.
Con algo que hace tu gestor
Tu asesoría presenta impuestos y lleva la contabilidad, pero VeriFactu obliga al programa con el que tú emites. Es una obligación técnica, no fiscal. La pregunta no es «¿me lo llevas tú?», sino «¿con qué programa voy a facturar yo en enero?».
Saber qué significa una palabra está bien. Saber si te ahorra horas está mejor: eso es lo que te dice el diagnóstico.
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Lo que nos preguntan antes de decidirse
¿VeriFactu está aplazado?
Se aplazó la fecha, no la obligación. El Real Decreto-ley 15/2025 dejó el calendario en el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de obligados. El año 2026 es periodo de pruebas: puedes remitir registros de ensayo para ver que todo funciona y dejar de hacerlo hasta tu fecha. La lección de TicketBAI en el País Vasco es que los implantadores se saturan entre cuatro y nueve meses antes, y que las inspecciones empiezan el mismo día en que la obligación entra en vigor.
¿Puedo seguir facturando con Excel?
No, si lo usas como sistema de facturación. Un Excel no encadena huellas, no firma registros, no imprime un código QR válido y se edita sin dejar rastro. Facturar del todo a mano y en papel queda fuera del ámbito de la norma, pero una hoja de cálculo es un programa y por tanto entra. La buena noticia es que salir del Excel es el caso más sencillo de todos: se trata de llevar clientes, productos y series a un sistema que ya cumple, y la mayoría de la gente factura igual que antes al día siguiente.
¿Y si vendo por internet o cobro con una pasarela?
Si vendes por internet o cobras con una pasarela, hay que mirar dónde nace la factura, que casi nunca es donde la gente cree. Un complemento que genera el PDF de la tienda no suele ser un sistema de facturación conforme, y las facturas que emite una pasarela de pago tampoco lo son por sí solas. Lo que se monta es un circuito: pedido, factura registrada con su código QR, envío al cliente y devoluciones convertidas en rectificativas automáticas. Además hay que decidir cuándo se emite simplificada y cuándo completa, que es donde se cuelan la mitad de los errores.
¿Tengo que cambiar de programa?
No siempre hace falta cambiar de programa por VeriFactu, y conviene averiguarlo antes de comprar nada. Si tu programa ya tiene una versión conforme con VeriFactu, basta con actualizar, activar la modalidad, definir series y probar. Si es un desarrollo propio, se conecta a un servicio externo que ya tiene declaración responsable y por dentro sigues trabajando igual. Cambiar solo hace falta cuando el programa está abandonado y no va a tener versión adaptada. En ese caso, migrar el histórico y formar al equipo lleva días, no horas, y por eso importa la fecha en la que empiezas.
¿Qué pasa si no cumplo?
La sanción llega hasta 50.000 € por ejercicio. Es una multa por tener o usar un sistema que no cumple VeriFactu, así que no hace falta que hayas cometido ningún fallo con una factura concreta. Al fabricante que vende sin declaración responsable la sanción le puede llegar a 150.000 € por ejercicio. Pero antes que la multa suele aparecer un problema más práctico: los rechazos de la Agencia Tributaria, que bloquean la emisión y aparecen siempre en el peor momento del trimestre.
¿Me afecta si estoy en Canarias, Ceuta o Melilla?
Sí: Canarias, Ceuta y Melilla son territorio común, así que VeriFactu te obliga igual que en la península. El detalle que hay que cuidar es que tu programa maneje IGIC o IPSI en lugar de IVA, con sus tipos y sus claves de régimen bien configurados. Quien queda fuera es el País Vasco, que tiene TicketBAI, y Navarra, con su propio sistema foral. Si facturas desde Canarias con un programa pensado solo para la península, eso se ve en las pruebas antes que en una inspección.
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